– ¿Qué es la Burorrepresión?

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La burorrepresión o represión de baja intensidad es una forma de represión basada en las sanciones administrativas indiscriminadas a personas por ejercer sus derechos fundamentales.

En la actualidad, la mayoría de las sanciones administrativas se imponen por infracciones de la LO 1/1992 de Protección de la Seguridad Ciudadana, la denominada “Ley Corcuera”. Bajo la aplicación de la misma en el contexto de movilizaciones sociales, más de mil personas (seguramente, muchas más; éstos son solamente los datos que maneja la Comisión Legal Sol) se han enfrentado a procesos sancionadores desde los que la Delegación de Gobierno de Madrid pretende recaudar 320.350€. No nos parece casual que esta “represión de baja intensidad”, que es invisible, individualizadora y silenciosa, se dirija precisamente contra el precarizado patrimonio de quienes protestan por las consecuencias de la crisis económica.

Recientemente, el Ministerio del Interior ha anunciado su intención de reformar la LO 1/1992, ampliando considerablemente las infracciones que serían susceptibles de sanción, así como su cuantía económica. Aunque la dura respuesta suscitada por el anuncio del Anteproyecto, a la que se ha sumado la oposición parlamentaria, ha obligado en menos de veinticuatro horas al gobierno a precisar que se trataba solo de un “borrador”, la anunciada reforma del Código Penal y la conversión de algunas faltas en infracciones administrativas nos avoca inevitablemente a un escenario de cambios en esta materia; todo parece indicar que no serán para mejor.

Comisión Legal Sol

“Ya es inaplazable definir una palabra –burorrepresión- que fue naciendo hace años de forma colectiva y desde abajo, en la base de los movimientos sociales, con el fin de convertirla en un concepto útil para la protesta y para la mirada del Derecho y las Ciencias Sociales.

La burorrepresión, en su sentido estricto y duro, es la utilización, por parte de las instituciones de control, del arsenal de sanciones administrativas disponibles en el entramado de leyes, normas y ordenanzas, con el fin de desactivar la protesta de los movimientos sociales, políticos y ciudadanos. En su sentido extenso y blando, la burorrepresión, pretendiendo controlar la potencial disfuncionalidad de sectores sociales que están inmersos en procesos de empobrecimiento y exclusión, adopta la forma de trabas burocráticas o legales que se convierten en graves impedimentos funcionales para los individuos y colectivos afectados.

Cuando se está castigando a la ciudadanía, cuando escribir sobre represión ha vuelto a ser una tarea imperiosa en España, la burorrepresión como concepto se abre paso gracias a lo que, por derivación lingüística, podemos denominar burorresistencia. Estar a la altura de las circunstancias históricas es hacer frente de forma cooperativa y proactiva a ese tropel de multas y sanciones que se lanza contra la protesta y la resistencia, no dejándose amedrentar por quienes quizás piensan que, excepcionalmente, será la burocratización velada de una vasta acción represiva lo que salvará al sistema en sus horas más bajas”.

Pedro Oliver Olmo, 14 de abril de 2013

No habían descubierto las posibilidades de la fiscalidad punitiva en toda su potencia, pero aprendían rápido”.

Oxford 7, Pablo Tusset.

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